Bandera al Cielo sumó un nuevo éxito en Córdoba Las subidas interminables seguidas de descensos tan empinados que son sinónimos de caídas masivas y los vados donde el agua les quitaba lubricación a las bicicletas con la consiguiente rotura de cadenas fueron enemigos públicos para los setecientos competidores de la quinta edición de la Revancha al Desafío al Río Pinto disputada este domingo en las sierras cordobesas. Carrera emblemática del ciclismo de montaña argentino, el equipo del proyecto solidario Bandera al Cielo envió a uno de sus embajadores, el rosarino Federico Gronda, cuya velocidad y resistencia fueron las cartas credenciales que lo situaron en el 170º puesto de la general y el 31º sobre los 106 participantes de la categoría Master 2, otra prueba que demuestra que la diabetes no impide realizar actividad física.
Arquitecto; esposo y padre de un hijo que acaba de cumplir tres meses; el sub-campeón de duatlón con rodado MTB del circuito entrerriano 2006 pedaleó a una velocidad promedio de 20,7 kilómetros por hora con la que en 2 horas; 33 minutos y 20 segundos completó los 52 kilómetros entre el pueblo de San Marcos Sierras y la estancia El Rosario de La Cumbre donde cruzó el arco de llegada a 37 minutos del puntero y dueño de la actual corona nacional de la especialidad, el biker local Gabriel Facchín. "Fue una carrera durísima porque el 70 por ciento del recorrido es en subida, al principio predominan las bajadas donde algunos pelotones se confían y se producen rodadas, en la segunda mitad cuando las piernas están cansadas empiezan las cuestas, en el kilómetro treinta hay que trepar la Cuchi Corral, fueron 45 minutos pedaleando con relación de plato 1/1", le explicó Gronda a nuestro editor, Fernando Horowitz.
En diálogo con El Depornauta, se definió como "muy satisfecho" ya que, al igual que hace un mes cuando completó el Tetratlón de Chapelco, mantuvo equilibrados sus índices glucémicos que "eran de 235 al inicio y después de dos geles; dos pastillas de glucosa y un litro de bebida isotónica más dos litros de agua, terminé con una glucemia de 80, todo esto con la tercera parte de la insulina de la mañana, con un consumo de casi 2 mil calorías y a un promedio de 169 pulsaciones por minuto".
Consultado por su próximo objetivo, adelantó que "lo primero será abraza a mi mujer y mi hijo y llamar a mis compañeros de Bandera al Cielo con quienes, en enero y como segunda de las ochos etapas que culminan en 2010 con el ascenso al Aconcagua, escalaremos el cerro neuquino Domuyo, ser insulino depediente no es una limitante, a lo sumo es condicionante como para cualquier otra persona sería una patología distinta o, aún peor, la falta de ganas o voluntad".
Enfundado en la indumentaria rojinegra con los logos de la Organización Interamericana para el Desarrollo (OID) y el laboratorio Abbott que la semana anterior paseó victorioso en los campos santafecinos donde finalizó tercero en la carrera de aventura que llevó a cabo la Compañía de Deportes, Gronda elogió en perfecto criollo el trazado del Río Pinto al describirlo como "tan exigente que se hace inmensa la alegría de haberlo terminado, hay que cuidarse de no cortar cadena y reservar fuerzas para los últimos quince kilómetros con una subida peluda donde la mayoría pide la escupidera, ese es el momento indicado para apilar muñecos". |